Dando palmas y cantando a pleno pulmon llegamos a Shangri La. No porque fueramos en ningun autobus "Rave Party" para turistas hasta arriba de vino de arroz, si quisiera por haber llegado al pueblo chino que reclaman como el paraiso terrenal descrito por James Hilton en su novela "Lost Horizon" en 1933 (chupate esa!!!). La razon es mucho mas simple, nuestro proposito era despertar al conductor que llevo los ojos mas tiempo cerrados que abiertos durante el trayecto (y prometemos que no es que lo pareciese porque era chino). El caso es que llegamos a este pequenho Tibet para el turista Han o chino comun (ironias del Sr. Lucas, nunca hemos visto a un (chino) Han Solo). Con sus monjes...
...y como viene siendo habitual, miles de tiendas con artesania local, restaurantes y transporte adecuado para el turista.
Al dia siguiente ya cansados del lugar, decidimos marcharnos al norte, no si antes asegurarnos de encontrar un transporte fiable en el que el conductor no se fuera a quedar dormido, que no teniamos la garganta para mucha fiesta. Y damos fe que lo conseguimos...
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